sábado, 12 de mayo de 2012

Vuelve...

Esto es un claro.
Un frondoso bosque lo rodea.

Un bosque antiguo, fuerte, resistente. Un bosque que susurra secretos. Un bosque que oculta todo tipo de habitantes.

En el centro del claro, un lago.

Un lago aún más antiguo que el bosque. Un lago anciano, sutil y sabio. Un lago que alimenta secretos. Un lago que no para de crecer.

En el centro del lago... una tumba, flotando sin rozar el agua.

Una tumba cerrada. Una tumba silenciosa, fría y triste. Una tumba que protege secretos. Una tumba que espera, tan inmóvil como la caricia de las estrellas.

La tumba es de cristal. Del cristal más bello y puro que puedas imaginar, solo que nunca llegarás a poder imaginarlo en todo su esplendor. En su interior, guarda la llave de toda vida. La cerradura de toda llave. La madre de todas las cosas... y las cosas de toda madre.

Es una mujer. Bajita. Tumbada. Parece dormida.

Su pelo es largo, espera, y tiene un tono verde como el de los ojos del mar. Sus ojos, cerrados, se mueven bajo unos párpados etéreos y suaves como las alas de una mariposa. Su nariz es pequeña, un poquito respingona. Sus labios están cerrados. Te juro que parecen más suaves que sus párpados.

Lleva un vestido sencillo, pero ni una sola reina podría hacerle sombra. Ni la reina noche con su cara de Luna y su manto de estrellas... pues la Luna es una de sus hijas y las estrellas son sus lágrimas. No veo más de su cuerpo. Casi no puedo mirarla, tal es la fascinación que ejerce en mí...

Ahora que lo digo...

Sus párpados dejan escapar una preciosa lágrima de plata, una lágrima que es como el susurro de la seda. Cae por su mejilla, rodando, rodante, imparable y preciosa. Cae en su pelo, que la abre paso hasta el límite de la tumba.

La pequeña lágrima que sigue rodando y se para, por un instante, en el límite de lo posible, haciendo equilibrios sobre el lago silencioso.

La pequeña lágrima, que como el trueno furioso que golpea la creación, cae en el silencioso lago y levanta olas, concentricas y casi imperceptibles. Una. Dos...

Y el lago estalla en una explosión de energía pura y silenciosa. El agua se convierte en un fuego blanco rabioso que vaporiza la tumba. Que la vaporiza a ella. Los árboles se inclinan hacia fuera un instante antes de desaparecer en el arrasador fuego blanco de la pequeña lágrima. El claro que desaparece...

...



Esto es un claro.
Un frondoso bosque lo rodea.

Un bosque antiguo, fuerte, resistente. Un bosque que susurra secretos. Un bosque que oculta todo tipo de habitantes.

En el centro del claro, un lago.

Un lago aún más antiguo que el bosque. Un lago anciano, sutil y sabio. Un lago que alimenta secretos. Un lago que no para de crecer.

En el centro del lago... una tumba, flotando sin rozar el agua.

Una tumba cerrada. Una tumba silenciosa, fría y triste. Una tumba que protege secretos. Una tumba que espera, tan inmóvil como la caricia de las estrellas.

Un suspiro, un suspiro cansado. "¿Hasta cuando tendré que esperar?" parece decir el suspiro "¿Cuándo volverán a reunirse mis hijos? ¿Cuándo estarán listos?"...

...

El suspiro que le encuentra, con el martillo apoyado en el suelo, mirando hacia delante en lo alto del acantilado, frío e inmóvil, tallado en el hielo puro. Sus ojos están tristes, echa de menos a su manada. Mucho. Le duele tanto...

Agarra el martillo, lo echa al hombro. Mira por última vez a la Luna, levantando la mano izquierda como si pudiese alcanzarla. "No puedes alcanzarla, pequeño Erik, así que preocúpate por lo que nos ocupa".

Mira al resto, reunidos sobre el acantilado. Su tribu. Su familia. Su clan.

Ruge, con energía, mostrando todos y cada uno de sus dientes. Puede ver como se acobardan ante él. Malditos engendros. Traidores...

Empieza a correr, el martillo canta con la voz del trueno. Hoy morirán muchos.

Después irá a buscar a su manada.

Lo promete ante Ella. No tendrá que esperar mucho más...



1 comentario:

  1. Ojalá vuelva. Ojalá tenga ganas de resurgir, tanto él como quien realmente es su alma. Le están esperando, no se sabe quien, no se sabe cuantos, pero le esperan.

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